Un laboratorio doméstico
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Figura 5. Koch en su laboratorio (1896) |
La casa de Wollstein es lo bastante grande para que Koch destine un espacio a construir un pequeño laboratorio (Figura 5) . Los ganaderos están preocupados por la alta incidencia de carbunco que devasta los rebaños de la región y en ocasiones afecta a pastores o cardadores de manera fatal.
Koch decide volcarse en la investigación de esta enfermedad cuya bacteria, el Bacillus anthracis , había sido identificada pocos años antes por Pollender (1849), Rayer y Davaine (1850). Se desconocía cual era el mecanismo de producción de la enfermedad.
Koch dispone un lugar para todo tipo de pequeños animales. Divide la habitación que le servía como consulta en dos partes, dedicando una zona a rudimentario laboratorio: vidrios, una pequeña estufa, instrumentos fotográficos y el microscopio.
Tiene 32 años y recorre los mataderos tomando muestras de sangre de ovejas. Empieza a convertirse en cazador de microbios. Inocula a ratones sanos con sangre carbuncosa y como carece de jeringuillas, lo hace con pequeñas astillas que esteriliza calentándolas en la estufa de cultivo. Los ratones mueren a las veinticuatro horas, pero esto no prueba nada, puede deberse a cualquier otro germen.
Hay que aislarlo, cultivarlo y después inocularlo. Inicia entonces, de manera solitaria y pese a su escasa formación como investigador, un riguroso y metódico ensayo. Lo consigue utilizando una gota de humor acuoso del ojo de un buey como medio de cultivo. Sobre un cubreobjetos transparente que calienta con anterioridad para eliminar todo germen, pone la gota en la que introduce una pequeña porción de bazo de ratón muerto de carbunco.
Encima de la gota pone otra lámina de vidrio alargada y más gruesa donde ha practicado una concavidad para que la gota no toque al vidrio. Unta el portaobjetos con vaselina para que se adhieran las láminas y con gran destreza invierte el dispositivo obteniendo lo que se llama la “gota pendiente”.
Nada puede penetrar en esa gota, es una especie de acuario en miniatura con un medio de cultivo ideal. A las pocas horas, observa una actividad de los pequeños bastoncillos, se dividen en dos, en cuatro, en ocho, hasta el infinito y la gota se llena de una masa de miles de estos seres vivos que se reproducen a vertiginosa velocidad (Figura 6) .
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Figura 6. Microfotografía de Bacillus anthracis, original de Robert Koch. |
Esto no prueba su virulencia. Toma una porción de gota y la introduce en otra estéril, y luego en otra, hasta ocho veces para obtener un cultivo puro. Entonces inocula con una astilla impregnada de este cultivo a un ratón que muere al día siguiente.
Los bastoncillos de Davaine son la causa de la enfermedad. Luego repite el experimento con cobayas, conejos y ovejas. Todos mueren. Koch, sin embargo, tiene todavía dudas. No cuenta su hallazgo.
¿Por qué un rebaño de ovejas sanas es llevado a un magnífico pastizal y de repente empiezan a morir? Sabe por los ganaderos del fenómeno de los “campos malditos”. Koch observa además que cuando deja al aire libre un porta con uno de sus cultivos pierde su actividad. No obstante conservados a la temperatura del cuerpo de un ratón, sufren una transformación. Dentro de los microbios se ha desarrollado otra forma. Serán las esporas (Figura 7) .
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Figura 7. Microfotografía de esporas y células vegetativas de B. anthracis |
Koch comprueba hasta la saciedad que estas esporas no aparecen en los cuerpos de los animales cuando están vivos, solo se forman cuando han muerto y si su cuerpo permanece caliente algún tiempo. Las esporas son muy resistentes y pueden sobrevivir en los campos donde se ha enterrado animales muertos de carbunco. Meses o años después, un animal que paste en un campo puede ingerir esporas que se transforman de nuevo en bacilo contagiante.
Koch demuestra que el bacilo puede producir el carbunco con o sin contacto con el animal y completa el ciclo epidemiológico de la enfermedad. Es el primero en la historia en producir en condiciones experimentales este ciclo. El 22 de abril de 1876 escribe a Ferdinand Cohn, profesor de Botánica de la Universidad de Breslau solicitándole una entrevista para exponer sus hallazgos. El 30 de abril, en presencia de Cohn y otros profesores como Weigert, Traube o Cohnheim, Robert Koch efectúa una demostración histórica durante tres días.
Apenas habla, solo repite una y otra vez una experiencia que entusiasma a sus colegas: “dejadlo todo, vengan a ver a Koch, este hombre a hecho un gran descubrimiento con métodos simples, precisos y definitivos de su propia creación” decía Cohnheim llamando a sus colaboradores (1,3,4,8) .
Koch envía un mes más tarde la memoria que va a cambiar su carrera y que publica en la revista “Contribución a la Biología de las Plantas” de la que Cohn es editor, con el título de "La etiología del carbunco basado en el ciclo de desarrollo del Bacillus anthracis " (1876) (9) . Con tal estado de la cuestión, en 1877, el ministro francés de agricultura encarga a Pasteur estudiar el problema del carbunco. Koch ha descubierto su epidemiología, Pasteur hará lo mismo con su profilaxis.





