Sí a las vacunas
Es hora, siempre lo es, de que alertemos de que, lejos de tratarse de un exótico rapto de romanticismo ludita, de una divertida anécdota de extremismo naturalista hippy, la oposición frontal a la vacunación obligatoria puede convertirse en un grave problema de seguridad sanitaria. Por fortuna, nuestros antivacunas no son tan poderosos como los de…


