La iniciativa ‘Vacunómetro, cuando la prevención se convierte en reto’, fue presentada a los Premios AEV por el Hospital Universitari Germans Trias i Pujol, de Badalona, y se convirtió en la galardonada en la categoría ‘Buenas prácticas en Atención Hospitalaria. Antonio Peña González, enfermero de la Unitat de Salut i Prevenció, nos cuenta más sobre este proyecto que convirtió la vacunación en profesionales sanitarios en una ‘competición’ participativa y motivadora.
¿Cómo nace la idea del ‘Vacunómetro’?
El ‘Vacunómetro’ surge como respuesta a un reto recurrente: mejorar la adhesión del personal sanitario a las campañas de vacunación frente a la gripe y la COVID-19. Convertimos la campaña en una experiencia participativa y motivadora priorizando la implicación activa de los profesionales, generando compromiso, reforzando el sentido de pertenencia y convirtiendo la campaña en un proyecto compartido.
¿Por qué es necesario mejorar las coberturas de vacunación frente a gripe y covid-19 en profesionales sanitarios?
Mejorar las coberturas en el personal sanitario es clave para proteger a los pacientes que atendemos, en especial a los más vulnerable. Además, garantiza la continuidad asistencial y refuerza el papel ejemplar del personal sanitario como referente en la confianza hacia las vacunas.
Vacunarse puede parecer un gesto individual, pero vosotros lo convertisteis en un reto colectivo entre equipos. ¿Por qué pensasteis que la gamificación podía ayudar a mejorar la adhesión vacunal?
La gamificación introduce elementos motivacionales, de pertenencia y reconocimiento, más allá del mensaje tradicional. Convierte la campaña en un reto colectivo entre equipos, implica, compromete y genera un objetivo compartido, facilitando un cambio de actitud más sostenible hacia la vacunación.
¿Cómo reaccionaron los profesionales al ver sus coberturas actualizadas y comparadas con las de otros equipos? ¿Se generó realmente esa sensación de “reto compartido”?
La visualización de las coberturas permitió tomar conciencia de la realidad de las bajas tasas de vacunación en el ámbito sanitario. Al mismo tiempo, actuó como catalizador del cambio: surgieron nuevos “embajadores” del ‘Vacunómetro’ y algunos equipos incluso se implicaron de forma creativa, acudiendo a vacunarse alineados con la identidad de su grupo. En este sentido, sí se generó una competencia saludable que reforzó la motivación y consolidó esa sensación de reto compartido.
Los resultados muestran un aumento de la cobertura frente a gripe y COVID-19, con mejoras especialmente destacadas en categorías como Enfermería y TCAE. ¿Qué lectura hacéis de estos datos?
Evidentemente una lectura positiva. En comparación al año anterior hemos vacunado un 87% más frente a gripe y un 22% más frente a COVID. Pero aún no alcanzamos, en estos colectivos, las coberturas deseables.
En un entorno sanitario, donde los profesionales conocen la importancia de la prevención, ¿por qué sigue siendo necesario trabajar la confianza, desmontar mitos y facilitar la vacunación?
Porque el conocimiento no siempre se traduce en acción. Persisten dudas, percepciones de bajo riesgo y barreras organizativas que influyen en la decisión de vacunarse. Por ello, es necesario reforzar la confianza, desmontar mitos y facilitar el acceso para favorecer una adherencia más consistente.
¿Qué aprendizajes deja el ‘Vacunómetro’ para futuras campañas y qué tendría que adaptar otro hospital si quisiera replicar esta estrategia?
El ‘Vacunómetro’ demuestra que implicar activamente a los profesionales y hacer visibles los resultados mejora la adhesión. Para replicarlo, es clave adaptar la estrategia a la cultura del centro, facilitar el acceso a la vacunación y fomentar la participación mediante elementos motivadores y de equipo.







