Jaime Pérez participó en la mesa redonda ‘Vacunas y envejecimiento saludable: un binomio inseparable’, celebrada en Las Palmas de Gran Canaria, en la que la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología alertó de las diferencias territoriales en el acceso a la vacunación de las personas mayores. Junto a él intervinieron también Rubén Lovatti González, geriatra del Hospital Universitario Puerta de Hierro y Elena Andradas Aragonés, Directora General de Salud Pública de la Comunidad de Madrid. José Gutiérrez Rodríguez, del servicio de Geriatría del H. Monte Naranco, fue el encargado de moderar la sesión.
La vacunación constituye uno de los pilares del envejecimiento saludable, pero todavía no recibe en las personas adultas y mayores la misma atención que en la infancia. Esta fue una de las principales cuestiones abordadas en la mesa redonda organizada el 12 de junio, en el marco del 66.º Congreso de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) y el 36.º Congreso de la Sociedad Canaria de Geriatría y Gerontología (SOCANGER).
En la sesión, en la que participó Jaime Pérez, la SEGG recordó que las recomendaciones para las personas mayores incluyen la vacunación sistemática frente a la gripe y la COVID-19 en cada campaña estacional, la revisión de la pauta frente al neumococo, las dosis de recuerdo frente a la difteria y el tétanos y la vacunación frente al herpes zóster en las cohortes establecidas.
También se contempla la vacunación frente al virus respiratorio sincitial (VRS) en determinadas situaciones de riesgo, como las personas de 60 o más años institucionalizadas y los adultos con condiciones de muy alto riesgo por inmunocompromiso.
Diferencias territoriales frente al VRS
La SEGG advirtió de que la vacunación frente al VRS avanza a distintas velocidades según la comunidad autónoma. Mientras algunos territorios ofrecen una cobertura más amplia, otros la limitan a personas institucionalizadas o con determinadas situaciones de inmunosupresión, y en varias comunidades no existe un programa específico para la población adulta.
Ante esta situación, la SEGG recomienda que todas las personas mayores de 75 años tengan la opción de recibir una dosis frente al VRS, priorizando a quienes presentan cardiopatías, enfermedades respiratorias crónicas, fragilidad o viven en instituciones.
Finalmente, la sociedad científica reclamó una mayor presencia de la geriatría en los órganos encargados de preparar y decidir el calendario de vacunación de las personas mayores. Incorporar esta perspectiva permitiría valorar, además de la edad, la situación funcional, cognitiva y social, mejorar la calidad asistencial y reducir las desigualdades en el acceso a la vacunación.







