“Las vacunas no salvan vidas: lo que las salva es la vacunación”, apuntaba Silvia Cobaleda, Medical Affairs Lead Pediatrics Vaccines durante la ponencia celebrada en el segundo día de Infarma 2018, titulada ‘El apasionante viaje de las vacunas’. El periplo desde que se llega a una idea hasta que se tiene la vacuna inyectada en el brazo de la persona puede durar entre 10 y 30 años, un largo camino que debe estar salpicado en todo momento por estrictos controles de calidad. Los estudios realizados sobre vacunas deben tener un tamaño y duración suficiente como para poder aportar pruebas estadísticas de sus beneficios, lo cual puede hacerlos durar varios años y contar con 10.000 pacientes en cada estudio de fase III.
[más información]


