Una revisión publicada en JAMA concluye que a lo largo de la vida la exposición al aluminio de los alimentos excede con mucho al contenido en las vacunas infantiles -utilizado desde la década de los años 20 del pasado siglo-. Los autores, del Vaccine Education Center at Children’s Hospital of Philadelphia, encabezados por Paul Offit, han calculado que si una persona recibiera todo el aluminio contenido en las vacunas recomendadas en el calendario 2025 de los Estados Unidos, el acumulado para toda la vida rondaría los 12 miligramos. Por el contrario, la estimación del aluminio absorbido mediante la dieta en unos 100 años oscilaría entre los 468 y 2.785 miligramos. En los dos primeros años de vida la exposición máxima al aluminio procedente de vacunas en 4.4 miligramos, mientras que en el mismo periodo la exposición por dieta oscila entre 3 y 18 miligramos.
Por otra parte, remarcan que el aluminio de las vacunas no pasa al torrente sanguíneo, sino que mayormente permanece en el lugar de la inyección.


