Investigadores de Suiza han identificado un elemento que resta eficacia a las vacunas contra el cáncer: la capacidad de los vasos linfáticos que recubren un tumor de suprimir la defensa inmunológica del individuo. El trabajo, que publica la revista científica Cell Reports, constata que los vasos linfáticos pueden eliminar los linfocitos T o rechazarlos antes de que lleguen al tumor, lo que permite que mantenga y acelere su crecimiento. Las células tumorales presentan en su superficie marcadores y antígenos, que las convierten en identificables para nuestro sistema inmunológico, y es sobre la base de esta constatación que las vacunas contra el cáncer se han desarrollado en los últimos años.
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