El virus del SIDA se resiste. Muta continuamente y posee mecanismos de multiplicación y división muy complejos y poco previsibles, de tal modo que sortea como una serpiente escurridiza cada nueva trampa que la ciencia le ha puesto en su camino en los últimos veinte años de investigación en vacunas. La búsqueda de su vulnerabilidad ha sido, hasta ahora, la historia de una frustración que solo hasta hace bien poco ha empezado a arrojar una luz de esperanza. Al arsenal terapéutico español contra el sida, que se ha situado en la vanguardia mundial, se añade la vacuna terapéutica (para los ya afectados) probada en fase I en Cataluña y un nuevo fármaco que frena la entrada del virus en las células, desarrollado por el CSIC, y que apenas tiene efectos secundarios.
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Autor: Asociación Española de Vacunología
Asociación científica dedicada a la formación e información sobre vacunas destinada a profesionales sanitarios y público en general.


