En la revista Nature Medicine se presenta un artículo en el los autores analizan las historias clínicas de más de 36.000 personas de sesenta o más años -en la que ellos denominan un “experimento natural”- en el que comparan la salud cardiovascular de dos grupos. Uno de ellos recibió la vacuna Shingrix que reemplazó a la vacuna atenuada Zostavax a partir de octubre de 2017, que la recibieron los integrantes del segundo grupo.
Encontraron que los que recibieron la vacuna adyuvada “ganaron” de promedio, en un periodo de siete años, un 9% más de tiempo libre de patologías cardiovasculares en relación a los que recibieron la vacuna atenuada. Los primeros también tuvieron un 10% y un 12% de probabilidades de ser diagnosticados de enfermedad cardíaca incluido el fallo cardíaco, respectivamente. Adicionalmente, también se asoció a un 12% menor riesgo de accidente cerebrovascular en hombres.


