Una tercera dosis de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola para mejorar la inmunidad contra las paperas en adultos jóvenes

Según un estudio de intervención, longitudinal y prospectivo con 150 adultos sanos de 18 a 25 años y publicado en la edición on line de The Journal of Infectious Diseases por investigadores del National Institute for Public Health and the Environment holandés, la administración de una tercera dosis de vacuna triple vírica generó un incremento de los anticuerpos frente a la cepa Jeryl-Lynn de la parotiditis por un factor superior al menos a 1.34, según el tipo de anticuerpo estudiado.

Al año, los títulos decayeron pero se mantuvieron por encima de los niveles basales, por lo que según los subrogados de protección un número significativo de participantes (85.8%) estaban protegidos frente a la infección hasta un año después de recibir la tercera dosis. Antes de recibirla estimaron que aproximadamente el 20% eran susceptibles a la infección.

Los autores concluyen que esa tercera dosis puede suponer una intervención segura y buena para controlar un brote de parotiditis.

Una tercera dosis de la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola para mejorar la inmunidad contra las paperas en adultos jóvenes

 

 

 

 

 




Reaparición de las paperas en personas vacunadas en Estados Unidos

Lewnard J, Grad Y. Vaccine waning and mumps re-emergence in the United States. Sci Transl Med 2018;10(433)

A la vista de la aparición en las últimas décadas de brotes de parotiditis en países de alta renta que afectan a personas vacunadas residentes en áreas de altas coberturas de vacunación, se ha puesto de manifiesto cierta preocupación acerca de la efectividad de la vacuna atenuada actualmente en uso.

A este respecto no está claro si la protección inmune va decreciendo con el tiempo o si la vacuna no protege adecuadamente frente a los linajes de virus circulantes.

Para comprobarlo, los autores llevaron a cabo un meta-análisis de los trabajos publicados pros y retrospectivos que abordan la efectividad de la cepa vacunal Jeryl-Lynn y llegaron a la conclusión que la protección vacunal se desvanece en un plazo de 27 años desde la última dosis (IC 95%: 16-51). Tras tener en cuenta este fenómeno no identificaron evidencias de cambios en la efectividad a lo largo del tiempo asociados a la aparición de virus heterólogos respecto al de las vacunas.

Por otra parte, un modelo matemático de transmisión validó los hallazgos acerca del papel central del waning inmunitario en la reaparición de casos de parotiditis ya que en los brotes acaecidos desde 2006 hasta la fecha los más afectados han sido los adultos jóvenes, mientras que en los de finales de los ochenta y principios de los noventa en adolescentes se alinean con los picos de susceptibilidad atribuibles a la pérdida de la protección vacunal. Sugieren, por último, que bien el uso rutinario de una dosis a los 18 años o recuerdos periódicos hasta la edad adulta, podría ser de validez para la eliminación de la parotiditis, o bien que se investigue en nuevas vacunas.

Brotes de paperas en Estados Unidos