HPV vaccination of immunocompromised hosts

Garland S, Brotehrton J, Moscicki B, Kaufmann A, Stanley M, Bhatla N et al. Papilomavirus Research Available on line 3 June 2017

Dado que se conoce que las personas inmunodeprimidas se encuentran en riesgo incrementado de enfermedades relacionadas con la infección del papilomavirus humano, en relación con los inmunocompetentes, los autores llevan a cabo una revisión del riesgo y proponen esquemas de vacunación. Las mujeres VIH positivas tienen un riego global aumentado de prevalencia del orden de dos o tres veces de infección por VIH, una mayor prevalencia de infecciones por VPH de alto riesgo, más probabilidades de infecciones múltiples, mayores cargas víricas y de infecciones persistentes. Más aún, un recuento bajo de CD4 se asocia en mujeres con lesiones intraepiteliales de alto grado de cuello uterino y de ano. Por otra parte, en ambos sexos, los VIH tienen mayor riesgo de infección anal, lesiones anales de alto grado y cáncer por tipos de alto riesgo, permanecen en riesgo para adquirir nuevas infecciones, teniendo el tratamiento antiretroviral un efecto modesto sobre el transporte, aclaramiento y persistencia vírica. En base a lo publicado, la vacuna es segura en inmunodeprimidos (VIH, receptores de trasplantes y en tratamiento con medicación inmunosupresora) y la respuesta inmune suele ser inferior aunque se desconoce el significado clínico. Los autores, miembros de la International Papillomavirus Society, recomiendan: 1) la vacuna es probable que beneficie a esta población de ambos sexos, 2) mejor vacunar antes de la inmunosupresión, 3) se aconseja recibir tres dosis de vacuna, 4) no hay datos disponibles acerca de la eficacia de la vacunación en esta población, 5) se recomienda utilizar vacunas de amplio espectro, y 6) se aboga por mantener el cribado como complemento a la vacunación.

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Safety of live vaccinations on immunosuppresive therapy in patients with immune-mediated inflammatory diseases, solid organ transplantation or after bone-marrow transplantation- A systematic review of randomized trials, observational studies and case reports

Croce E, Haqtz Ch, Jonker E, Visser L, Jaeger K, Bühler S. Vaccine 2017;35: 1216-1226

Las vacunas vivas, en general, están contraindicadas en personas inmunodeprimidas debido a su presunta falta de seguridad. Es por ello que los autores llevan a cabo una revisión sistemática de la literatura que incluye ensayos clínicos, estudios observacionales y descripción de casos clínicos, para estimar la seguridad de estas vacunas en pacientes con enfermedades inflamatorias mediadas por mecanismos inmunes, trasplantes de órgano sólido (TOS), tratamientos inmunosupresores o en trasplantes de progenitores hematopoyéticos, TPH (en los dos años posteriores al trasplante). De 7305 artículos se seleccionaron 64 de los que 40 eran de inflamatorias, 16 de TOS y 8 de TPH. En la mayoría, la administración de vacunas atenuadas se consideró segura, aunque se registraron algunos efectos adversos graves. 32 pacientes desarrollaron una infección con la cepa vacunal, siendo leve en la mayoría de los casos. En cuanto a aquellos estudios que incluían datos de inmunogenicidad (43), la mayoría de los pacientes desarrollaron tasas satisfactorias de seroprotección, aunque varió según el tipo de tratamiento y la vacuna analizada. Los autores concluyen que aunque son, en general, seguras y suficientemente inmunógenas en la mayoría de los tratamientos inmunosupresores, las vacunas vivas deberían, en estas situaciones, administrarse solamente tras una cuidadosa evaluación de riesgos y beneficios. En los TPH, la vacuna triple vírica y la de varicela son seguras cuando se administran después de los dos años del mismo.

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Risk of herpes zoster and disseminated varicella zoster in patients taking immunosuppressant drugs at the time of zoster vaccination.

Cheetham T, Marcy M, Tseng H, Sy L, Liu I, Bixler F et al. Mayo Clin Proc 2015;90:865-873

Palabra clave: Herpes zóster, Vacuna, Inmunosupresión

Los autores se plantean conocer si existe riesgo asociado con la recepción de la vacuna atenuada frente al herpes zóster en personas en tratamiento inmunosupresor, actual o remoto, en cuanto a aparición de zóster o de varicela diseminada en los 42 días postvacunación.

Evalúan a este respecto los datos del Vaccine Safety Datalink entre 2006 y 2009 respecto a personas vacunadas durante ese periodo. Localizaron a las personas a las que se les había dispensado medicación entre los doce meses previos y los cinco días posteriores a la vacunación, aunque definieron el estado de inmunosupresión remota entre el año y antes de los 30 días previos, la actual como el comienzo en los doce meses previos y hasta los 5 días posteriores.

Identificaron 14.554 pacientes en tratamiento -365 a + 5 días, de los que 4.826 eran -30 a +5 y 9.728 eran -365 a -30 días. La mayoría de los pacientes (83.9%) de los “actuales” y el 98.6% de los “remotos” estaban recibiendo corticoides orales en dosis bajas. No se encontraron casos de enfermedad diseminada por VVZ en ninguno de los dos grupos, aunque el riesgo de zóster era elevado en los 42 días tras la vacunación en los actuales versus los del grupo remoto (AOR: 2.99. IC 95%: 1.58-5.70).

Concluyen que los pacientes con inmunosupresores, en general con corticoides a dosis bajas, tienen un modesto incremento de zóster en los 42 días posteriores a la vacunación lo que sugiere que es probable que se deba a una reactivación del virus latente, más que a una diseminación del virus vacunal.

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Immunogenicity, safety, and tolerability of 13-valent pneumococcal conjugate vaccine followed by 23-valent pneumococcal polysaccharide vaccine in recipients of allogenic hematopoietic transplant aged 2 years: an open-label study.

Cordonnier C, Ljungman P, Juergens C, Maertens J, Sellestag D, Sundaraiyer V et al. Clin Infect Dis 2015;61:313-321

Palabra clave: Trasplante progenitores, Neumococo, Vacuna

Ya que las infecciones por S pneumoniae son frecuentes y muy graves en los trasplantados de progenitores hematopoyéticos (TPH), se plantea un estudio abierto con 251 pacientes que entre los 3 y los 6 meses del trasplante recibieron 3 dosis de vacuna antineumocócica conjugada de 13 serotipos con un intervalo de 1 mes entre ellas y una cuarta a los seis meses de la tercera, seguidas de una dosis de vacuna polisacárida de 23 serotipos un mes más tarde, al objeto de conocer la inmunogenicidad y la seguridad de la pauta de vacunación.

Se evaluó la inmunogenicidad en 216 personas con una media de edad de 37.8 años, observándose que la IgG tras la tercera dosis aumentó significativamente para los 13 serotipos, aunque descendieron también significativamente en los seis meses siguientes, para volver a aumentar tras la cuarta dosis de PnC13. No se modificaron tras la dosis de vacuna polisacárida.

Las reacciones locales y sistémicas fueron más frecuentes tras la cuarta dosis y seis pacientes experimentaron efectos graves que podrían estar relacionados con la vacuna conjugada (diplegia facial, fiebre, anemia hemolítica autoinmune y sospecha de fracaso vacunal), a ambas vacunas (Guillain-Barré) o a la vacuna polisacárida de 23 serotipos (celulitis).

Los autores concluyen que los trasplantados pueden necesitar de cuatro dosis de vacuna conjugada para estar protegidos frente a la enfermedad neumocócica invasora, aunque la cuarta dosis se asocia con reacciones locales y sistémicas. En cualquier caso, el perfil global de seguridad se considera como aceptable.

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