Coincidiendo con la reciente presentación de la Memoria de Actividades 2025 de la AEMPS, hablamos con Rosario Bullido, jefa de Área de Medicamentos Biológicos Veterinarios de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, sobre las vacunas veterinarias y las enfermedades infecciosas en animales. Una charla en la que queda claro que salud humana y salud animal son dos caras de la misma moneda.
Durante 2025, la AEMPS ha tenido un papel destacado en el ámbito de las vacunas veterinarias. ¿Qué balance hace de la actividad desarrollada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) en este campo?
La aparición y/o reaparición de dos enfermedades que afectan solo a animales de forma casi simultánea en la Península a finales de año -Dermatosis nodular contagiosa (DNC) que afecta a rumiantes y Peste porcina africana (PPA) que afecta a porcino y jabalíes-, se unió a la creciente preocupación por la extensión de la gripe o influenza aviar de alta patogenicidad (IA-HP) en aves y su potencial zoonótico -es decir, su posible paso a otras especies animales y al hombre. El balance es plenamente satisfactorio, pues en los tres casos nuestro Departamento (Medicamentos Veterinarios) en la AEMPS intervino revisando los dosieres de estas vacunas y acelerando en lo posible los procedimientos para que se dieran los permisos de uso / importaciones para poder atajar los brotes de DNC en rumiantes, orientando a los investigadores en futuras vacunas frente a PPA (aun no autorizadas a nivel Europeo), o participando activamente en la evaluación de vacunas frente a la IA-HP aviar para su autorización y disponibilidad a nivel europeo.
En los últimos años, Europa ha afrontado distintas amenazas por enfermedades infecciosas emergentes en animales. ¿Por qué la experiencia española está teniendo un papel cada vez más relevante en este contexto?
En España confluyen una serie de factores que han propiciado que hayan surgido o resurgido buena parte de los recientes brotes de enfermedades emergentes y/o reemergentes en la UE. Frente a ellas, articular una respuesta inmediata ha permitido atajar estas crisis. En esa respuesta la AEMPS ha jugado, con su capacitación técnica y la experiencia acumulada, un papel relevante como referente a la hora de orientar, evaluar o decidir en lo que se refiere a los productos biológicos -incluidos los inmunológicos- que sirven como base para la contención y/o erradicación de estas enfermedades.
La AEMPS se ha convertido en un referente europeo en la aprobación de vacunas frente a enfermedades infecciosas emergentes en animales. ¿Qué factores han contribuido a alcanzar ese reconocimiento?
Parte del actual equipo evaluador forma parte del Departamento de Medicamentos Veterinarios desde la creación de la Agencia, por lo que no solo acumula experiencia sino que, además, ha sido espectador y actor en la evolución de la situación epidemiológica de la cabaña ganadera europea y española de primera mano; más aún, en algunos casos su formación científica y académica proviene de los grupos de investigación en ese tipo de enfermedades.
La peste porcina africana fue una de las crisis que marcaron 2025. ¿Cuál ha sido el papel de la AEMPS en el seguimiento, asesoramiento y posible evaluación de futuras vacunas frente a esta enfermedad?
La AEMPS ha estado en contacto permanente, de forma principal, con los grupos de investigación españoles dedicados al empeño de encontrar, por fin, una vacuna con calidad, segura y eficaz frente a la enfermedad, inexistente a día de hoy a nivel mundial. Periódicamente, se han mantenido reuniones con ellos, valorando sus avances y aconsejando las estrategias y líneas a seguir para alcanzar ese logro.
¿Qué dificultades presenta el desarrollo de vacunas veterinarias frente a enfermedades emergentes, especialmente cuando afectan a fauna silvestre o a poblaciones animales con elevada movilidad?
El comportamiento de una enfermedad viene supeditado por numerosos factores, pero uno especialmente difícil de abordar es el papel que como reservorio y/o fuente de diseminación juegan las especies salvajes. Ejemplos claros de ello son la PPA, cuyo reservorio salvaje es el jabalí; o la IA, en cuya diseminación participan activamente las aves salvajes, con un carácter mucho más marcado para aquellas migratorias -sin olvidar su carácter zoonótico y su salto a especies de mamíferos, como vacas o gatos-. En estos casos no se ha abordado la vacunación tanto por la dificultad de acometerla como por seguir un criterio político. Sin embargo, si se han emprendido, con éxito, campañas de vacunación de rabia en el medio natural a nivel europeo, a partir de cebos.
El concepto “Una sola salud” aparece cada vez más ligado a la prevención de enfermedades infecciosas. ¿Por qué las vacunas veterinarias son también una herramienta clave para proteger la salud pública?
La salud animal está indisolublemente ligada a la salud humana -la salud pública- y a la estabilidad de los ecosistemas. De ahí la necesidad de garantizar la salud de los animales, para lo que es imprescindible tener la capacidad de prevenir, detectar y responder a estas amenazas a partir de un criterio científico. Nuestro papel aquí se sitúa en el primer escalón, porque la prevención y el control van de la mano en la vacunación, y en el tercero, el de la respuesta, una de cuyas herramientas es, también, la vacunación.
Mirando a los próximos años, ¿qué retos tiene por delante la AEMPS en el ámbito de las vacunas veterinarias y qué papel puede jugar la innovación para responder con mayor rapidez a nuevas amenazas sanitarias?
El futuro inmediato plantea desafíos que exigen nuevas respuestas ante nuevos escenarios como la pérdida de biodiversidad, la práctica inexistencia de barreras de cualquier índole a nivel mundial o el cada vez más estrecho contacto con animales. Así, el fomento de la innovación en la prevención de enfermedades para proteger la salud animal se antoja primordial. Se unen a ello la necesidad de disponer de vacunas de forma inmediata o de propiciar cambios en la forma de elaborarlas y evaluarlas. En todos esos aspectos la AEMPS está participando y tomando parte activa.
¿Por qué cree que para una entidad como la Asociación Española de Vacunología es importante mirar también hacia el ámbito de las vacunas veterinarias y su papel en la prevención de riesgos sanitarios globales?
La salud humana y la salud animal están totalmente interrelacionadas. La propia historia de las vacunas de uso humano se basa en la experiencia en y con los animales. Recordemos que en 1796 Edward Jenner desarrolló la primera inmunización contra la viruela, tras observar que las ordeñadoras de vacas eran inmunes a la letal viruela humana tras infectarse con la viruela bovina. Y el lema de la profesión veterinaria: “Hygia pecoris, salus populi”, nos da una pista clara: por la higiene de los ganados -y de los animales de compañía -, la salud de los pueblos.
Sin embargo, pese a que el 75% de las enfermedades emergentes tienen potencial zoonótico, la sanidad animal recibe apenas el 0,6 % del gasto mundial en salud, de acuerdo con la OMSA (Organización Mundial de Salud Animal-WOAH en inglés). De ahí la necesidad de garantizar la salud de los animales.
Además, las tecnologías e investigación que se aplican en estos tipos de medicamentos se retroalimentan entre ambos campos. Por ejemplo, gran parte de la investigación básica y también para el desarrollo y autorización de vacunas humanas se realiza en animales; con lo que también los animales deberían beneficiarse de este desarrollo; para nuestra propia salud. Y hay desarrollos e investigación que se “materializan” antes en autorizaciones de vacunas veterinarias (como vacunas de ADN, ya autorizadas en animales antes que en humana) y ejemplos de autorizaciones tipo “Rolling review” que se han hecho antes en Europa en sanidad animal que en humana. Un ejemplo son las vacunas frente a lengua azul en España y luego en Europa en los años 2000, frente a las primeras autorizaciones de vacunas frente a coronavirus humano-SARS-Cov-2.







