La vacunación en las escuelas tuvo un papel protagonista en la última edición de los Premios AEV. El primer premio en la categoría de ‘Buenas prácticas en Salud Pública’ fue para el proyecto ‘Vacunación escolar sin barreras’, una intervención desarrollada desde la Unidad Técnica de la Dirección de Atención Primaria de la Gerencia de Servicios Sanitarios del Área de Salud de Lanzarote. Carmen María Castro Cabañas, enfermera de dicha unidad, cuenta en esta entrevista cómo surgió la iniciativa y que resultados obtuvo.
¿Qué barreras detectabais en la vacunación antigripal infantil en Lanzarote antes de poner en marcha esta intervención?
Notamos que la gripe se veía como un mal menor, algo que “pasa y ya”, sin percibir el riesgo real de hospitalización en niños sanos. A eso se sumaba el lío logístico de las familias para pedir cita o faltar al trabajo, lo que hacía que la vacunación se fuera quedando siempre para “mañana”.
Decidisteis utilizar vídeos educativos dirigidos a las familias y difundirlos desde los centros escolares. ¿Por qué elegisteis este formato y este canal?
Queríamos entrar en las casas de una forma que no fuera un papel aburrido, sino algo visual que pudieran ver en un respiro. El colegio fue la clave para ponérselo fácil a los padres y que los niños estuvieran en su entorno de confianza, transformando el aula en un espacio de salud sin estrés.
Uno de los vídeos estaba protagonizado por los propios pediatras y enfermeras de pediatría que después administraron la vacuna. ¿Qué valor tuvo esa cercanía para generar confianza?
Fue el alma del proyecto porque rompió la frialdad de la bata blanca y humanizó todo el proceso. Que el niño viera a su pediatra o enfermera en el vídeo y luego se los encontrará en clase creó un clima de confianza increíble; pasamos de ser extraños a ser caras conocidas.
La cobertura de vacunación pasó del 25,7% en la campaña 2024/2025 al 37,4% en la campaña 2025/2026. ¿Qué valoración hacéis de este incremento de 11,7 puntos porcentuales?
Ver ese salto nos dio una alegría inmensa porque no son solo números, son cientos de niños más protegidos. Es la confirmación de que cuando te esfuerzas en explicar las cosas con cariño y claridad, la gente responde con confianza y se une al plan de prevención para evitar complicaciones graves.
Más allá del dato de cobertura, ¿habéis percibido cambios en la actitud de las familias o en su nivel de información sobre la vacunación antigripal infantil?
Sí, el ambiente ha cambiado mucho; ya no vienen con ese miedo al pinchazo. Las familias ahora valoran que la vacuna intranasal sea indolora y rápida, y agradecen muchísimo que les hayamos dado toda la información masticada antes de que el equipo llegara al centro escolar.
El proyecto se presenta como una estrategia de bajo coste, factible y replicable. ¿Qué recomendaciones daríais a otras áreas sanitarias que quieran impulsar una intervención similar?
Mi consejo es que se lancen sin miedo y usen sus propios equipos, porque la gente busca autenticidad, no grandes producciones. No hace falta dinero, sino ganas de comunicarte de tú a tú; que los padres vean a sus profesionales de referencia es lo que realmente marca la diferencia en las coberturas.
¿Cuál creéis que es el mensaje más importante que hay que trasladar a las familias?
Qué vacunar a sus hijos es regalarles salud a ellos y tranquilidad a toda la familia. Es un gesto de apenas unos segundos, sin dolor, que evita que un invierno se convierta en una sucesión de fiebres y complicaciones. Queremos que sientan que, al vacunar en el cole, estamos todos en el mismo equipo: familias, profesores y sanitarios.







