Recientemente, la Asociación Española de Vacunología ha lanzado la V convocatoria de las becas para obtener el sello VaCredita con una gran novedad: la puesta en marcha de un programa de acompañamiento para ayudar a las unidades en su camino hacia la acreditación. María Fernández Prada, secretaria de la AEV, cuenta en qué consiste en esta entrevista del mes.
Una de las grandes novedades de la quinta convocatoria, recién lanzada, es el programa de acompañamiento. ¿Por qué la AEV ha decidido dar este paso?
Porque queremos ayudar. En las convocatorias anteriores vimos un gran interés por el modelo VaCredita y un compromiso real con la mejora de la calidad. Pero también comprobamos que algunas unidades, aún haciendo un excelente trabajo asistencial, encontraban dificultades a la hora de traducir ese trabajo a los estándares y a la documentación exigida en el proceso de acreditación. El programa de acompañamiento nace de esa experiencia. No queremos limitarnos a evaluar, queremos ayudar a mejorar. La acreditación debe ser un proceso de crecimiento y consolidación, no solo una meta administrativa. Con esta iniciativa, la AEV refuerza su papel como sociedad científica que impulsa estándares de excelencia, pero también facilita herramientas concretas para alcanzarlos. Creemos que es un paso natural en la evolución de VaCredita.
¿En qué consiste exactamente este programa de acompañamiento y a quién va dirigido?
Se trata de un servicio de apoyo personalizado diseñado para ayudar a las Unidades de Vacunación a preparar su candidatura a la convocatoria de becas para la obtención del Sello VaCredita. En esta primera edición está dirigido específicamente a aquellas unidades que en convocatorias anteriores obtuvieron la beca pero no superaron la fase de preevaluación. Son unidades que ya han demostrado interés y compromiso, y que ahora contarán con un apoyo estructurado para fortalecer su proyecto. No obstante, la solicitud de una beca no está ligada al hecho de haber sido acompañado sino que se puede optar a beca igualmente si el hospital trabaja de manera independiente.
El programa incluye la asignación de un equipo de acompañamiento con un mentor, una reunión inicial para definir un plan de trabajo, la identificación de áreas de mejora, la elaboración conjunta de un plan de acción con cronograma y responsables, reuniones telemáticas de seguimiento, la revisión de la documentación elaborada por la unidad, y plantillas y ejemplos alineados con los criterios del modelo VaCredita.
Es importante señalar que el equipo no elabora la documentación por la unidad ni garantiza la concesión de la beca. La responsabilidad sigue siendo del centro. Lo que ofrece la AEV es orientación experta, estructura y acompañamiento estratégico.
¿Qué tipo de apoyo recibirán las Unidades de Vacunación que participen en él?
Recibirán un apoyo muy práctico y enfocado a resultados. En esta primera edición se partirá del informe de preevaluación ya realizado, lo que permite identificar de forma clara las áreas que necesitan refuerzo. A partir de ahí, el equipo mentor ayudará a transformar esas áreas de mejora en un plan de acción concreto, con actividades definidas, responsables asignados y un cronograma realista. Más allá de la acreditación, este apoyo contribuye a consolidar procesos, mejorar la trazabilidad, fortalecer la organización interna y afianzar la cultura de calidad.
¿Qué balance haces de la evolución del modelo VaCredita desde su puesta en marcha en 2023?
El balance es muy satisfactorio. Desde 2023, VaCredita ha conseguido algo fundamental: visibilizar la necesidad de sacar a debate la calidad de las Unidades de Vacunación hospitalarias. Ha proporcionado un marco común de referencia, ha impulsado procesos de autoevaluación interna y ha dado visibilidad al papel estratégico de estas unidades dentro del hospital. Convocatoria tras convocatoria hemos ido afinando el modelo, aprendiendo de la experiencia y ajustando procedimientos. La incorporación del programa de acompañamiento es una muestra de esa evolución: el proyecto ha madurado y ahora damos un paso más hacia un modelo más cercano y facilitador. Hoy VaCredita no es solo un sello, sino que es una herramienta de transformación organizativa.
¿Por qué es importante seguir impulsando la acreditación de las Unidades de Vacunación hospitalarias en el momento actual?
Porque el contexto lo exige. La vacunación es cada vez más compleja: nuevos calendarios, incorporación de nuevas vacunas, atención a pacientes inmunodeprimidos o con condiciones especiales, necesidad de coordinación multidisciplinar y exigencia creciente de trazabilidad y seguridad. En este escenario, contar con unidades estructuradas, protocolizadas y alineadas con estándares de calidad no es un lujo, es una necesidad. La acreditación aporta homogeneidad, mejora continua, seguridad clínica y reconocimiento institucional. Además, refuerza el posicionamiento de la vacunación como un eje estratégico dentro del hospital y del sistema sanitario. Impulsar la acreditación es, en definitiva, apostar por la calidad y la excelencia asistencial.
¿Qué mensaje le darías a aquellos centros que aún no se han planteado iniciar el proceso de acreditación para animarles a hacerlo?
Les diría que no esperen a sentirse “perfectos” para empezar. El proceso de acreditación no está pensado para señalar carencias, sino para ordenar, estructurar y poner en valor el trabajo que ya se realiza. Muchas unidades hacen una labor excelente que simplemente necesita un marco que la sistematice y la visibilice. Además, ahora el modelo es más accesible que nunca, con herramientas de apoyo y un programa de acompañamiento que demuestra que la AEV quiere caminar junto a las unidades. Iniciar el proceso es una decisión estratégica: fortalece al equipo, mejora la organización y proyecta una imagen clara de compromiso con la excelencia. Y en el momento actual, apostar por la excelencia es la mejor forma de liderar los procesos asistenciales.







