En la revista The Lancet Infectious Diseases un grupo de investigadores de la Washington University School of Medicine in Saint Louis publican un llamativo artículo en el que al igual que ocurre con el Long Covid se refieren a Long Flu o “gripe persistente”. Mediante un estudio de cohortes siguieron durante 18 meses a cerca de 11.000 pacientes con una media de 70 años, ingresados en hospital por gripe, para evaluar riesgos, letalidad, 94 patologías por órganos, reingresos o necesidad de cuidados intensivos, tras padecer COVID-19 o gripe. El mayor riesgo de desenlaces adversos apareció a partir de los treinta días tras el padecimiento de ambas enfermedades y en análisis se comprobó que las tasas absolutas de fallecer, efectos graves de salud y la utilización de los servicios sanitarios es alta para ambos virus, pero significativamente mayor para COVID en relación a la gripe. La afectación por órganos fue diferente entre ambas infecciones con una mayor carga de enfermedad pulmonar con la gripe y mayor afectación extrapulmonar en el COVID. La conceptualización de ambas infecciones como exclusivamente enfermedades agudas omite muchos efectos de salud pasada la fase aguda e infraestiman la carga acumulada negativa en la salud humana.
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Autor: Asociación Española de Vacunología
Asociación científica dedicada a la formación e información sobre vacunas destinada a profesionales sanitarios y público en general.


