Según publica Healio las farmacéuticas Merck y GlaxoSmithKline han anunciado que no se dispone de evidencias científicas que justifiquen que el separar los componentes de la vacuna triple vírica vaya a mejorar la seguridad, y portavoces de Merck ya han adelantado que el “split” podría llevar hasta una década si es que realmente estuvieran dispuestas a aceptar la Orden Ejecutiva del presidente Trump. El proceso de separación no sería sencillo ya que desde la perspectiva regulatoria se considerarían como tres vacunas completamente nuevas que precisarían de ensayos clínicos completos y de revisión regulatoria para comprobar que la seguridad y eficacia de cada una de las tres vacunas fuera similar a la de la vacuna combinada. Posteriormente, y si todo va bien, comenzaría el proceso de fabricación y comercialización.
Por otra parte, las tres vacunas por separado aumentarán el número de pinchazos de dos a seis, aumentarían las visitas y probablemente bajarían las coberturas.
En los dos últimos años se han registrado más de 5.000 casos de sarampión y cinco fallecimientos en los Estados Unidos.


