La administración Trump congelará los fondos a la Alianza Global para la Vacunación, GAVI, hasta que no haya timerosal en las vacunas

Según publica British Medical Journal el gobierno de los Estados Unidos congelará los fondos económicos a la alianza global para las vacunas, Gavi, hasta que deje de utilizar las vacunas que contengan timerosal. Ello implica una amenaza para la organización de unos 300 millones de dólares y para los países de media y baja renta ya que los Estados Unidos son uno de los mayores contribuyentes estimándose en el 13% del presupuesto del Gavi. Ya en noviembre 2015 el secretario de estado de salud, Robert F Kennedy, promovió una reunión de la Minamata Convention con el objetivo de proteger la salud de los humanos y del medio ambiente de los efectos perniciosos del mercurio. A ese respecto dijo “una vez que en América ha desaparecido el mercurio de todas las vacunas, hago un llamamiento a las autoridades sanitarias de todo el mundo para que hagan lo mismo, al objeto de asegurar que ningún niño de cualquier parte del mundo se volverá a exponer a esta neurotoxina letal”.

Multitud de estudios publicados hasta la fecha no han demostrado que el timerosal contenido en algunas vacunas multidosis cause efectos adversos. En nuestro país hace años que no se utiliza este conservante.




Robert Kennedy nomina a antivacunas como miembros de un Comité Federal del Autismo

Según publica British Medical Journal el pasado 26 de enero el secretario de estado de salud, Robert Kennedy, nominó a 21 miembros para que integren el organismo Interagency Autism Coordinating Committee (IACC) de los que al menos ocho han cuestionado públicamente la seguridad de las vacunas o están asociados a grupos que promueven la teoría de que causan autismo. El IACC se encarga de proporcionar guías estratégicas con un presupuesto de unos 2.000 millones de dólares para la investigación sobre el autismo. La líder del Autismo Science Foundation ha dicho que los nuevos miembros representan desproporcionadamente a un pequeño número de familias que creen que las vacunas causan autismo mientras que se excluye a la gran mayoría de las personas autistas, sus familias y a aquellos que apoyan la ciencia basada en la evidencia. Añadió que se han seleccionado para conseguir una conclusión predeterminada y no para alcanzar un gran input de expertos cualificados.