Algunas infecciones víricas agudas o crónicas pueden aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares
En una revisión sistemática con meta-análisis de 155 estudios y publicada en la revista Journal of the American Heart Association se ha encontrado que las infecciones por gripe y por COVID-19 aumentan el riesgo de ataque al corazón o de padecer un ictus. Al comparar el riesgo cardiovascular en las semanas siguientes a una infección respiratoria documentada versus el riesgo de las personas sin esa infección encontraron que: a) tienen cuatro veces más riesgo de padecer un ataque cardíaco o cinco veces más de sufrir un ictus en el mes posterior al padecimiento e la gripe, y b) las personas tenían un riesgo tres veces superior para padecer un ataque cardiaco o un ictus en las catorce semanas tras una infección por COVID, permaneciendo ese riesgo elevado durante un año. El mismo metaanálisis también ha encontrado riesgo en personas con infección por VIH, con infección por el virus de la hepatitis C y para el herpes zóster. Aunque con evidencias limitadas la hepatitis A, el virus del herpes simplex, el VRS, el VPH, dengue y chikunguña también se han asociado con aumento del riesgo.
Los autores inicialmente cribaron más de 52.000 publicaciones y piensan que las infecciones víricas sueltan moléculas que desencadenan y mantienen un proceso inflamatorio que promueve a la aparición de coágulos mucho más allá de la desaparición de la infección. Estos coágulos pueden reducir la capacidad de un funcionamiento cardiaco correcto.
Los autores concluyen que las vacunas pueden jugar un importante papel a la hora de prevenir el riesgo cardiovascular.