200 años del nacimiento de Pasteur y 2 años de la primera vacunación contra la COVID-19 en España
«No evitéis a vuestros hijos las dificultades de la vida,
enseñadles más bien a superarlas». L. Pasteur
El 27 de diciembre se conmemoran dos efemérides importantes para la vacunología: una lejana en el tiempo, el bicentenario del nacimiento de Louis Pasteur en Dole (Francia), una personalidad científica poliédrica, que falleció el 28 de septiembre de 1895, y otra muy próxima, pero también muy importante, que es la administración de la primera vacuna de la COVID-19 en España, el domingo 27 de diciembre a las 9 horas, en la residencia Los Olmos de Guadalajara, a Araceli Hidalgo, de 96 años.
Louis Pasteur fue en primer lugar químico, doctor en ciencias (física y química) y profesor de química en la Universidad de Estrasburgo. Sin embargo, después se dedicó exclusivamente a la microbiología, primero al tema de las fermentaciones producidas como consecuencia de la acción de microorganismos vivos contaminantes, logrando así el descubrimiento del procedimiento de la pasteurización para eliminarlos, y luego a la microbiología (bacteriología) relacionada con las enfermedades infecciosas.
Pasteur fue el padre de la teoría de los microorganismos como agentes causales de las enfermedades infecciosas con capacidad para transmitirse entre personas; con ello negaba la posibilidad de la teoría de la generación espontánea que algunos propugnaban. Esto dio lugar a que se entendiera la importancia de la higiene y se desarrollaran los antisépticos (Joseph Lister).
Entre los estudios de Pasteur cabe destacar los que realizó sobre la enfermedad del carbunco, la septicemia por el vibrión séptico y la enfermedad de los gusanos de seda, así como el descubrimiento del microorganismo del cólera de las gallinas, del estafilococo de los furúnculos y del estreptococo de la fiebre puerperal. En cuanto a las vacunas, consiguió las del carbunco del ganado lanar, la erisipela del cerdo y la rabia. Y después se desarrolló su gran legado científico: los discípulos de Pasteur, como Roux, Yersin, Calmette, Duclaux, Chamberland, Joubert y otros, trajeron un gran número de vacunas.
El 6 de julio de 1885 tuvo lugar el gran descubrimiento vacunal de Pasteur: aplicó una vacuna de la rabia (de virus atenuados, ensayada previamente en animales) a un niño de 9 años, Joseph Meister, que había sido mordido 14 veces por un perro rabioso y consiguió salvarle la vida. El pequeño paciente luego trabajó durante toda su vida como vigilante en el primer Instituto Pasteur. Esta vacuna representó un gran avance en la historia de la medicina.
Las vacunas de Pasteur estaban basadas en la atenuación de microorganismos vivos. Este primer grupo de vacunas, que se desarrollaron a finales del siglo xix, constituye el nacimiento de la vacunología moderna y fue el germen de la creación del Instituto Pasteur, inaugurado en París en 1888, para investigar las enfermedades infecciosas y nuevas vacunas.
El segundo aniversario que conmemoramos se puede resumir en varios datos estadísticos que evidencian la aceptación y la bondad de las vacunas de la COVID-19: en España, a fecha 9 de diciembre de 2022, se han administrado más de 103 millones de dosis y han recibido la pauta completa más de 40 millones de personas; en el mundo, más de 13.000 millones de dosis administradas y 20 millones de muertes evitadas gracias a la vacunación.
El pasado y el presente de la vacunología están de enhorabuena.
Fernando Moraga-Llop
