Los vaporizadores de frío como reductores del dolor y la ansiedad por las inyecciones en adultos

Un estudio publicado en Vaccine del que son autores investigadores australianos han encontrado que los vaporizadores de frío (vapocoolants) reducen en los adultos el dolor asociado a las inyecciones de vacunas. Para ello llevaron a cabo una revisión sistemática de ensayos clínicos en los que se comparaba esta técnica, en niños y adultos, con otras técnicas de distracción. Con todas las limitaciones de un estudio que analiza ensayos de diferentes características (tamaño, tipo de intervención, grupo comparador y alto riesgo de sesgos, entre otros) los autores piensan que los hallazgos debieran interpretarse con precaución, aunque, concluyen, que los sprays de frío podrían implantarse satisfactoriamente en los puestos de vacunación para uso en adultos, al ser fáciles de aplicar, con escasos efectos adversos y coste/efectivos.




La vacuna triple vírica y la infección por SARS-CoV-2

Dado que algunas publicaciones han teorizado acerca de la protección frente a la COVID-19 conferida por la vacuna triple vírica, este asunto ya fue abordado anteriormente en esta sección de nuestra web. Los motivos son varios: en los niños es baja la incidencia, existe una disparidad de la letalidad por países, muchas personas no contraen la infección a pesar de contacto estrecho y prolongado con enfermos de COVID-19 y casi la mitad de los positivos son asintomáticos. A ese respecto, ha aparecido en la revista mBio de la American Society for Microbiology un estudio que investiga si los títulos de anticuerpos frente a sarampión, rubeola o parotiditis revelarían una correlación inversa entre esas concentraciones debidas a la vacunación con triple vírica y la gravedad del padecimiento de COVID-19. 

Para ello, seleccionan a ochenta personas de 18 o más años que las dividen en dos grupos para comparar los títulos frente a TV con niveles de gravedad de COVID-19 reciente. Un grupo (TV) de 50 con edad media de 30.6 años dispondría de títulos en base a vacunación previa, de los que 40 habían sido positivos a COVID-19 previamente de variada sintomatología y 10 eran negativos en repetidas ocasiones a pesar de potentes exposiciones al virus (funcionalmente inmunes). Los otros treinta, grupo comparador, eran positivos al COVID-19 y nacidos antes de 1976, mucho antes de disponer de vacunas triple vírica.

En el grupo TV encontraron una correlación inversa y significativa (rs=-0.71 y p<0.001) entre los títulos de anticuerpos frente a la parotiditis y la gravedad de la infección. No se observó correlación significativa entre esos títulos y la gravedad en el grupo comparador, entre ellos y la edad en el grupo TV o entre la gravedad con los títulos de anticuerpos frente a sarampión y rubeola en ambos grupos.

En el grupo TV, los títulos antiparotidíticos comprendidos entre 134/ml y 300 AU/ml solo se encontraron en los que eran funcionalmente inmunes o asintomáticos. Todos aquellos que tuvieron síntomas leves tenían títulos por debajo de 134 AU7ml y aquellos en los que eran inferiores a 75 AU/ml fueron hospitalizados y precisaron de oxigenoterapia.

Los autores, procedentes de varias universidades de los Estados Unidos, concluyen que los títulos de anticuerpos frente a la parotiditis se correlacionan inversa y significativamente con la gravedad del padecimiento de COVID-19, lo que apoyaría la teoría de la asociación entre la vacuna triple vírica y la gravedad. No excluyen la posibilidad de que exista algún vínculo entre una seropositividad frente a sarampión o rubeola y la COVID-19. Para apoyar sus teorías, proponen llevar a cabo ensayos clínicos aleatorios y controlados y usar mayores tamaños muestrales.

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

janavarroalonso@gmail.com

Prohibida la reproducción total o parcial de esta información sin citar su fuente