Las vacunas TD/DTPw y su potencial protección frente a la COVID-19

En la Sección de Preguntas al Experto de la web de la Asociación Española de Vacunología se ha publicado una pregunta en relación al artículo aparecido en la revista Frontiers in Immunology y firmado por un inmunólogo español. En la pregunta se planteaba si a la vista de los resultados del mencionado estudio se espera que se recomiende la vacunación del adulto con DTP. Transcribimos la respuesta remitida a nuestra colega:

“Efectivamente, en la revista Frontiers in Immunologyse publicó el pasado 16 de octubre una investigación original en la que el propio título indica que podría existir una “potencial” inmunidad cruzada entre algunos patógenos humanos frente a los que hay vacunas disponibles y el SARS-CoV-2. Se trata, en síntesis, de un estudio en el que se hace una búsqueda sistemática de péptidos de 25 patógenos humanos que concuerden con los del SARS-CoV-2. En él se pone de manifiesto que algunas vacunas administradas en la infancia (especialmente toxoide diftérico y tetánico) podrían tener epítopes con una estructura similar a la de algunas glicoproteínas del SARS-CoV-2 y, por tanto, las respuestas de células T y de células B generadas por el humano como respuesta a esos antígenos podrían, “potencialmente”, ser neutralizantes del virus pandémico. Es por ello, continúa, que los niños “pueden” estar bien protegidos frente al virus al estar vacunados con DTP, pero a medida que esa inmunidad decae hace que los adultos sean más susceptibles al padecimiento de la COVID-19. En definitiva, se trata de una hipótesis técnicamente bien planteada pero que en ningún caso establece causalidad. Para ello sería preciso disponer de estudios epidemiológicos ad hoc”.




Lista una nueva vacuna antipoliomielítica aprobada por la OMS para uso en emergencias

Se espera que antes de que acabe el año la Organización Mundial de la Salud apruebe una nueva vacuna frente a la poliomielitis para combatir un tipo de virus polio que está diseminándose por el hemisferio sur. Esta será la primera vez que la Institución apruebe una vacuna bajo la premisa de uso en emergencias. El virus es una versión del virus tipo 2 que se utiliza en la vacuna de administración oral y que está ampliamente distribuido por Afganistán, Pakistán, Filipinas, Malasia, Yemen y en 19 países africanos.

En lo que va de año se han contabilizado más de 460 casos de parálisis, lo que supone una cifra cuatro veces superior a la registrada en 2019. La vacuna ha tardado en desarrollarse más de diez años y aunque no ha sido aprobada aún, ya hay disponibles 160 millones de dosis fabricadas por Bio Farma en Indonesia. En el proceso de desarrollo, la Fundación Bill y Melinda Gates han contribuido con 150 millones de dólares.

La vacuna, al igual que la clásica oral, deriva del virus vivo tipo 2, pero mediante ingeniería genética se han modificado tres aspectos clave para evitar su virulencia y transmisibilidad: a) intercambiando las secuencias nucleótidas del ARN, b) dificultando su recombinación con otros virus intestinales, y c) enlenteciendo su evolución.

La aprobación por procedimiento de emergencia supone que habrá una monitorización intensiva de la seguridad durante los tres primeros meses desde su introducción en los países.