Inmunogenicidad de larga duración de la vacuna frente al sarampión: estudio retrospectivo de una cohorte italiana

Bianchi F, Stefanizi P, De Nitto S et al. Long-term immunogenicity of measles vaccine: An Italian retrospective cohort study. J Infect Dis 2020;221:721-728

Estudio retrospectivo de cohortes para estudiar la inmunogenicidad a largo plazo de la vacuna antisarampionosa en una muestra de estudiantes de medicina y de residentes de la Universidad de Bari (Italia) que acudieron a una consulta de evaluación de riesgos biológicos entre abril de 2014 y junio de 2018 y que tenían que haber recibido en la infancia dos dosis de vacuna triple vírica. El esquema de vacunación en la infancia consiste en dos dosis: en el segundo año y entre los cinco y los seis. Las coberturas de primera dosis en la cohorte de 2015 en esa área eran del 91%. A los IgG con títulos no protectores, se les ofertó una tercera dosis y a los que persistían negativos una cuarta y última dosis a los 28 días de la tercera.

Cumplieron requisitos de análisis 2.000 estudiantes con edad media de 21.1 años y de los cuales el 84.8% mostraban títulos protectores de IgG. De los que recibieron una tercera, el 74.1% seroconvirtieron y de los que permanecían negativos y recibieron una cuarta, el 36.1% seroconvirtieron. Globalmente, la tasa de seroconversión tras la última dosis alcanzó el 93.4% (IC 95%: 89.0-96.5) tendiendo a decaer los niveles de anticuerpos a los quince años tras la primera dosis de triple vírica.

Los autores concluyen que es fundamental verificar el estado sérico, e implantar las medidas apropiadas de profilaxis en los seronegativos, incluso en los sanitarios vacunados. Esta estrategia podría resultar “ganadora” para evitar la infección nosocomial por sarampión.




Revisión de las vacunas Triple Vírica/Tetravírica por la Cochrane

En el pasado mes de abril en la Cochrane Database Syst Rev se ha publicado la última revisión sobre la seguridad y efectividad de las vacunas triple vírica y tetravírica. Para ello se han revisado 138 estudios que incluían a 23 millones de niños. En cuanto al sarampión, los resultados de siete estudios con 12.000 niños han mostrado una efectividad de una dosis en evitar la enfermedad del 95%. Para la parotiditis la efectividad de una dosis ha sido del 72%, que asciende al 86% tras recibir dos dosis. En relación a la rubeola y a la varicela, los hallazgos constatan una efectividad del 89% tras una dosis para la primera, y del 95% para la segunda a los diez años de recibida pauta de dos dosis.

Tras la revisión de todos los estudios, no se ha encontrado relación entre las vacunas triple vírica y tetravírica con el autismo o con encefalitis. El riesgo de sufrir convulsiones febriles estaba ligeramente aumentado.

 

Prohibida su reproducción total o parcial sin citar la fuente 




Determinantes de la aceptación de una vacuna frente al SARS-CoV-2

En un artículo preprint aún no revisado por pares, se publican los resultados de una encuesta que ha utilizado una plataforma on line dirigida a adultos de los Estados Unidos para conocer la percepción del riesgo pandémico, la aceptación para recibir la vacuna y la confianza en las fuentes de información.

Los autores del trabajo son miembros del Yale Institute for Global Health y de la Yale School of Medicine. Los datos se recogieron mediante cuestionarios electrónicos en CloudResearch. Los participantes eran mayores de dieciocho años con acceso a internet y representativos de la población general del país en cuanto a edades, género, nivel de estudios, raza y etnia, y a todos ellos se le dio la oportunidad de recibir una compensación por su participación en forma de tarjetas de regalo o donaciones a instituciones de beneficencia.

La cumplimentación de la encuesta tuvo lugar a principios de este mes de mayo. Invitaron a 2010 participantes de los que 672 (33%) completaron la encuesta on line con una distribución por sexo de 57% mujeres y 38% mayores de 55 años. El 65% eran no hispanos y el 52% tenían estudios secundarios o universitarios.

El 67% dijo que aceptaría vacunarse frente a COVID-19 si así se lo recomendaran. Esta aceptación varió en función de algunas características demográficas. Tenían mayor predisposición los varones (72%), los de 55 años o más (78%), los asiáticos (81%) y los que tenían estudios superiores (75%). La percepción del riesgo que supone esta pandemia fue mayor en los que aceptarían la vacunación.

Detectaron diferencias entre la aceptación de una vacuna frente al SARS-CoV-2 y la de la vacuna antigripal. Los desempleados reportaron menor recepción de vacuna antigripal y menor aceptación de la vacuna pandémica respecto a los jubilados o a los que tenían empleo. Los afroamericanos, respecto a otras razas, eran menos partidarios de ambas vacunas, mientras que las personas mayores eran más proclives a ambas respecto a los jóvenes.

Cabe destacar que los profesionales sanitarios eran los que mayor confianza inspiraban a los participantes.

Los autores se plantean varias cuestiones en la discusión:

– Con tantas vacunas frente al SARS-CoV-2 en el pipeline y considerando que la inmunidad comunitaria se alcanzaría con un 55-82% de población inmune, es esencial comprender las reticencias a vacunarse para poder desarrollar intervenciones basadas en la evidencia. Ello permitirá a los profesionales de la salud y a los oficiales sanitarios implementar los mensajes que mejor aborden las preocupaciones, y muy especialmente, las de los grupos más vulnerables.

– Al ser la fuente más fiable de información, los profesionales sanitarios deben promover la confianza en la vacunación y minimizar la desinformación.

Se plantean un posible sesgo en sus hallazgos, ya que no se puede asumir que la aceptabilidad de la vacuna reflejada en la encuesta -en un momento en el que el COVID-19 es noticia las 24 horas del día- se vaya a corresponder con la que se observará una vez esté en marcha un programa poblacional de vacunación. Este aspecto tiene aún más importancia cuando va a ser mucho el tiempo transcurrido entre la medición de la intención y la observación del comportamiento, y si, adicionalmente, en ese intervalo aparece un tratamiento farmacológico que reduzca la gravedad, su duración y el número de fallecimientos.

En relación a este mismo asunto, la Associated Press y la Universidad de Chicago llevaron a cabo una encuesta telefónica on line a 1056 adultos entre el 14 y el 18 de mayo, con un error de muestreo de ±4.2%.

Como resultados más notables destaca que el 20% de encuestados piensan que la vacuna estará disponible para finales de año, el 61% la esperan para 2021 y solo el 17% cree que tardará más tiempo. En relación a si estarían dispuestos a vacunarse, el 49% respondieron afirmativamente, el 20% negativamente y el 31% se lo pensaría. Serían más partidarios de la vacunación los de más edad y aquéllos que están preocupados por el contagio propio o el de algún contacto domiciliario. Coincidiendo con la encuesta anterior, los afroamericanos, más que cualquier otro grupo étnico, rechazarían la vacunación.

En el total de encuestados, el 79% piensa que disponer de una vacuna es un criterio importante para retomar las actividades habituales y los negocios. El motivo para querer recibir la vacuna fue el de proteger a ellos mismos y a sus familias. Al contrario, el motivo preponderante aducido por el 70% de los que mostraron su negativa a vacunarse fue el de los efectos adversos, mientras que el 42%, el 31% y el 30% adujeron que la vacuna provocaría la propia enfermedad, que ésta no es grave y que la vacuna no es efectiva, respectivamente.

Curiosamente, otra encuesta llevada a cabo por Reuters/Ipsos entre el 13 y el 19 de mayo con la participación de 4428 adultos norteamericanos, ha puesto de manifiesto que alrededor del 60% tiene previsto recibir la vacuna de gripe en la próxima temporada. Ello supone un importante incremento respecto a la anterior temporada, cuando ese porcentaje se situaba en el 45.3%.

 

Un aspecto muy importante a tener en consideración respecto a las encuestas comentadas, sería el de la teórica exportación de los resultados a nuestro país, lo que a priori no parecería lo más apropiado debido a las grandes diferencias (sociales, étnicas, sanitarias…) entre ambos.

Traducido y adaptado por José A. Navarro-Alonso M.D.

Pediatra. Comité Editorial A.E.V.

(Prohibida la reproducción total o parcial de este artículo, sin citar su fuente original. José Antonio Navarro-Alonso M.D. Asociación Española de Vacunología)




Aplazado a 2021 el X Simposio AEV de Lleida

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Ante la situación actual y extraordinaria que vivimos y teniendo en cuenta el marco de incertidumbre en el que nos encontramos, la Junta Directiva de la AEV ha decidido por unanimidad aplazar la celebración del X Simposio AEV, prevista para octubre de 2020 en Lleida, para los días 22 y 23 de octubre de 2021.

Así pues, y respetando los compromisos adquiridos en la última Asamblea de Socios celebrada en el X Congreso, el próximo también se pospone un año y se celebrará en Cádiz en 2022, manteniéndose el objetivo de conmemorar los 20 años del I Congreso de la AEV en la misma ciudad.

 

Consulte toda la información actualizada en www.aevlleida2021.com

 




Antitérmicos profilácticos y vacunas

Respuesta del Experto a …
Antitérmicos profilácticos y vacunas

Pregunta

Buenas tardes. Soy enfermero de atención primaria y mi consulta va dirigida hacia el uso de paracetamol oral antes de la vacunación como medida de prevención en niños que han tenido reacción de fiebre e inflamación en dosis vaginales anteriores. ¿Es eficaz dar paracetamol previo a la vacunación? ¿Puede restar eficacia a la inmunidad de la vacuna?

Respuesta de José Antonio Navarro (1 de Junio de 2020)

Buena tarde.
Según varios autores (1,2,3) el uso profiláctico de antitérmicos/analgésicos puede reducir las respuestas inmunes a algunas vacunas administradas en la infancia, aunque es incierto su significado clínico. Por el contrario, su uso para tratar los síntomas una vez aparezcan tras la vacunación es poco probable que interfieran con la respuesta inmune. El motivo podría ser que tanto el paracetamol como el ibuprofeno actúan en las primeras fases de la respuesta del sistema inmune tras un estímulo antigénico, lo que podría interferir en la activación de las células dendríticas y en el reclutamiento de los macrófagos.
Se aconseja, por tanto, que no se prescriba de forma rutinaria la administración profiláctica de antipiréticos en el momento de la vacunación sin previamente haber sopesado cuidadosamente los riesgos y beneficios.

Referencias
1 Scheifele D et al. Paediatrics & Child Health 2018;23:245-246
2 Prymula R et al. The Lancet 2009;374:1339-1350
3 Wysocki J et al. Vaccine 2017;35:1926-1935