Laboratory confirmed cases of pertussis reported to the enhanced pertussis surveillance programme in England: annual report for 2014

Public Health England.Health Protection Report 2015;9:18.

Palabra clave: Tos ferina. Vigilancia. Inglaterra. 2014

Informe anual de las declaraciones de casos de tos ferina en Inglaterra a lo largo de 2014. En total se confirmaron por laboratorio (cultivo, PCR, serología o fluidos orales) 3.388 casos que supone un 27% menos que los 4.621 confirmados en 2013 y un 64% menos que los 9.367 de 2012. En los de 4 o más años los casos confirmados fueron muy superiores en 2014 que en cualquier año anterior a 2012, mientras que n loa menores de un año fueron ligeramente mayores en 2014 (123) que en 2013 (116), pero inferiores a los 508 de 2012 y 2017 de 2011. La incidencia de casos confirmados en los menores de tres meses fue de 58/100.000 (50/100.000 en 2013 y 240/100.000 en 2012). Mientras que los fallecidos por tos ferina en 2012 fueron 14, tras la introducción del programa de vacunación de embarazadas, tres murieron en 2013 y siete en 2014. Por su parte, en Gales falleció un lactante en 2014. Todos los casos fallecidos eran muy jóvenes como para haber recibido alguna dosis de vacuna y solo uno de los nacidos tras la implantación del programa había nacido de una gestante vacunada durante el embarazo.

Destacan los autores que la técnica de PCR es de elección en los de 1 a 4 años en los que la vacunación reciente puede generar confusión en la interpretación de los tests diagnósticos, y en los menores de esa edad. La serología se muestra más adecuada (anti PT) en niños mayores y en adultos que llevan tosiendo dos o más semanas. La técnica de fluidos orales se recomienda para los de 5 a 17 años siempre que no hayan recibido una dosis de vacuna antitosferinosa en el año precedente.

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A randomized trial of rotavirus vaccine versus sucrose solution for vaccine injection pain

Taddio A, Flanders D, Weinberg E, Lamba S, Vyas Ch, Ilersich A et la. Vaccine 2015;33:2939-2943.

Palabra clave: Vacuna. Dolor. Rotavirus. Sacarosa

Dado que las soluciones de sacarosa se comportan como analgésicas en los niños y que la vacuna oral frente a rotavirus la contiene, los autores se proponen comparar la efectividad analgésica de esa vacuna respecto a las soluciones azucaradas en cuanto a las inyecciones intramusculares de vacunas. Seleccionaron 120 lactantes de entre dos y cuatro meses que recibieron en la misma visita la vacuna de rotavirus en primer lugar seguida de dos vacunas parenterales (Pentacel y Prevenar) y de sacarosa (Grupo 1), o sacarosa antes de las vacunas parenterales seguidas de la vacuna de rotavirus (grupo 2). Los grupos fueron similares respecto a la demografía, edad y sexo. La puntuación media del dolor (medido por vídeo e instrumentos validados: numerical rating scale y modified behavioural pain scale) para las vacunas parenterales no difirió entre los que recibieron rotavirus en primer lugar frente los de sacarosa en todas las escalas de medición. Por otra parte tampoco se evidenciaron diferencias entre los grupos respecto a la duración del llanto. Tras abordar las limitaciones del estudio (muestra pequeña y probables sesgos en la preparación de las soluciones), los autores concluyen que recomiendan que se administre la vacuna frente a rotavirus antes de las vacunas parenterales para reducir el dolor. Esta reducción puede repercutir a una mayor satisfacción parental y mejorar la aceptabilidad, por tanto, de vacunaciones futuras.

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Antibody concentrations against the infecting serotype in vaccinated and unvaccinated children with invasive pneumococcal disease in the United Kingdom, 2006-2013

Brousseau N, Andrews N, Waight P, Stanford E, Newton E, Almond R, Slack M et al.Clin Infect Dis 2015;60:1793-1801.

Palabra clave: Neumococo. Vacuna. Anticuerpos. Enfermedad invasora

Los autores plantean un estudio para conocer si la hiporrespuesta inmune tras el padecimiento por una ENI neumocócica es frecuente y si se asocia a un serotipo particular. Para ello analizan las concentraciones de anticuerpos antineumocócicos de la vacuna heptavalente en niños que han padecido un episodio de ENI. Para estimar la proporción de niños con títulos protectores frente al infectante y los factores asociados incluyendo el status vacunal. Encontraron que los niños naives a la vacuna, especialmente lactantes, tenían una concentración baja de anticuerpos frente al serotipo infectante tras una ENI (lógico, ya que los pequeños no responden a los polisacáridos), mientras que una alta proporción de niños vacunados tras la ENI tenían títulos superiores a 0.35 mcg/ml aunque en menor medida comparando con los no infectantes. Por otra parte los vacunados antes de la ENI también era menos probable que tuvieran esos títulos frente al infectante respecto de los vacunales no infectantes, independientemente de si tras la ENI fueran revacunados. En cualquier caso es tranquilizador que la recurrencia de la ENI, incluso por el mismo serotipo, fue muy infrecuente. Independientemente del estado vacunal y de las concentraciones de anticuerpos frente al infectante. Lo que consideraron inesperado fue que una menor proporción de niños vacunados antes de la ENI tuvieran IgG>0.35 frente al infectante (63% tras la ENI y 71% tras la vacunación post-ENI versus 85% y 98%, respectivamente, para los no infectantes). Exponen varias teorías para explicar este fenómeno (alta carga polisacárida que depleciona células B de memoria con parálisis inmune serotipo-específica).

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Dra. Susana Martín Martín

Titulaciones y especialidad:

• Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
• Diploma de experto en vacunas por la Universidad Rey Juan Carlos.

Principales puestos de trabajo:

• Médico de familia, Centro de Salud de Balmaseda, Comarca Ezkerraldea, Osakidetza, Servicio Vasco de Salud.

Principales campos de actividad:

• Atención Primaria, prevención, vacunología

Membresías a destacar:

• Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria.
• Asociación Española de Vacunología.

Grupos de trabajo relevantes:

• Miembro del Grupo de Prevención de Enfermedades Infecciosas del Programa de Actividades Preventivas y de Promoción de la Salud de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria.

Datos de contacto
E.mail:
 susana.martinmartin@osakidetza.net
Tel.: 94 6102325

 

 

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Carta del director- Julio 2015

Afortunadamente, vivimos en un país donde la aceptación del acto vacunal está fuertemente enraizada en la memoria histórica de la ciudadanía. Las escasas bolsas de no vacunación se presentan mayoritariamente en sectores de población que, desgraciadamente, se encuentran en situación de exclusión social, necesitadas de políticas sociales adecuadas.

Más minoritarios son los padres y madres que, voluntariamente, y creyendo que hacen lo mejor para sus hijos, no los quieren vacunar. Los argumentos que suelen emplear para justificar esta decisión, entran en el terreno de la opinión y chocan estrepitosamente con la racionalidad científica. Reflexionemos sobre algunos de ellos:

1) El establishment: Vivimos tiempos en que todo lo que huela a establecido no cotiza en valor. Y dentro de los que rechazan las vacunas, algunos identifican las políticas vacunales, como algo rutinario y excesivamente ligado al establishment sanitario. Y no deja de ser curioso que, cuando en la década de los 60 del siglo pasado, se iniciaron en este país las ofertas regladas de estos productos, la población lo entendía como un logro social que había que cuidar. En principio, son los movimientos neoliberales los que tratan de desvestir lo público. Sin embargo, en relación a estos productos, son supuestos movimientos alternativos los que aparentemente los cuestionan. Como si fuera alternativo que nuestros hijos padezcan un sarampión en pleno siglo XXI. También conviene recordar que, cuando Rusia dejo de ser la U.R.S.S., y de golpe y porrazo pasó a un neoliberalismo salvaje, se dejó de vacunar y consecuentemente se verificó un importante rebrote de difteria. Cuidado con cuestionar sin rigor determinadas prestaciones públicas.

2) La conspiración: Con demasiada frecuencia se escucha: “Es que existe una gran conspiración entre los gobiernos, la industria farmacéutica, las sociedades científicas, los profesionales sanitarios y la galaxia entera, para conseguir vacunar a todos los niños y así…”, ¿Qué?, ¿protegerlos contra varias enfermedades? Vivimos en una sociedad con demasiada tendencia a las teorías conspirativas, y la única conspiración debidamente documentada, es la desarrollada por el doctor Wakefield.

Este señor publicó un supuesto artículo científico en la revista médica The Lancet, en el cual asociaba la vacuna triple vírica con el autismo. Una investigación periodística independiente demostró que ese señor, había realizado ese trabajo en colaboración con abogados de las familias de varios niños participantes en él, y que tenían como objetivo demostrar esa asociación y así querellarse contra el gobierno inglés, seguros, industria farmacéutica, etc. y obtener cuantiosas cantidades de dinero. Aunque años más tarde, tras destaparse el mayúsculo escándalo que dio lugar a la expulsión de Wakefield del Colegio de Médicos del Reino Unido, impidiéndole el ejercicio de la profesión, y a que The Lancet pidiera disculpas públicas y retirara de sus páginas ese artículo, el daño estaba hecho y las coberturas se resintieron en varios países. Curiosamente, y a pesar del fraude, Wakefield sigue siendo un referente para los movimientos antivacunas.

3) Un gran negocio: Otro estribillo contumaz: Las vacunas son un gran negocio. Permítanme de entrada una aseveración: Ojalá todos los negocios tuvieran como objetivo prevenir problemas de salud que pueden incluso costar la vida. Y planteada esta salvedad, conviene recordar que estos productos suponen entre el 1 y el 1,5% del gasto farmacéutico. ¿Es negocio el 1-1,5% del gasto? ¿De verdad alguien cree que el negocio está en la prevención y no en la enfermedad? Una vacuna se pone pocas veces en la vida. Pasar una enfermedad, que podríamos haber prevenido, puede suponer el consumo de fármacos de manera intensa y, en ocasiones, de por vida

4) Derechos individuales:Salvo en situaciones de grave riesgo para la salud pública, las vacunas, como otras actuaciones sanitarias, son altamente recomendables, pero no obligatorias. Los derechos individuales están, por tanto, garantizados. Pero déjenme que les refiera una paradoja. En relación al drama de Olot, se ha verificado la siguiente situación: en el ámbito de relación del pequeño afectado, se detectaron niños portadores del microorganismo causante de la difteria. Estos no habían enfermado gracias a estar vacunados.

Pues bien, a esos pequeños se les ha aislado, impidiéndoles su libertad de movimiento, y además se les está administrando antibióticos para eliminar sus estatus de portadores. Es decir, los únicos derechos vulnerados han sido los de los niños cuyos padres han hecho lo adecuado, que son recluidos para no infectar a los niños cuyos progenitores no han querido vacunarlos.

5) Efectos secundarios:Y otra matraquilla: “Es que presentan efectos secundarios.” Evidentemente, las vacunas son productos biológicos, y como tales no están exentas de efectos secundarios. Usualmente muy escasos y leves. Hay que comunicar a los usuarios esta posibilidad. Pero sobre todo, hay que informarles del drama que sería padecer una enfermedad que podríamos haber evitado con estos productos. Estas sí que serían un terrible efecto secundario.

6) Demasiadas vacunas:Y ojalá dispusiéramos de más. La percepción de que, en las primeras fases de la vida, se administran demasiadas vacunas, refleja el miedo a que el sistema inmunológico de los pequeños no sea capaz de aguantar tantos productos.

Sin embargo, hay que entender que en la niñez se está sometido a la presencia de un gran número de nuevos antígenos, ya sean alimentarios, ambientales, etc. Pues bien, las vacunas representan un pequeño porcentaje de ellos. Por eso, el problema no es que tengamos muchas vacunas, la dificultad estriba en que no dispongamos de más.

7) Productos tóxicos:“Es que las vacunas tienen mercurio, tiomersal, etc.” ”Esta afirmación, en relación a las vacunas que manejamos actualmente, es falsa. El elemento que en estos momentos más cuestionan algunos, es el hidróxido de aluminio. No sé si se piensa que las vacunas se fabrican raspando las vigas que se suelen utilizar en la construcción.

Veamos, el aluminio está muy presente en la naturaleza, por ejemplo, en la leche materna o en las leches adaptadas. ¿Qué debemos hacer entonces, considerar que la lactancia es poco natural?, o peor aún, ¿no solo debemos dejar de vacunar a los niños, sino que además no debemos alimentarlos?.

8) Es que ya no se ven esas enfermedades:Efectivamente, gracias, entre otras cosas, al papel desempeñado por las vacunas, determinadas enfermedades forman parte de la historia sanitaria de nuestro país. Pero, hay que ser conscientes de que en un mundo globalizado, mientras no se erradique una enfermedad transmisible, nunca, nunca, nunca se puede bajar la guardia. Por eso hay que seguir vacunando. Porque lo que hoy no vemos, lo podemos sufrir mañana.

Me gustaría acabar pidiendo a los elementos críticos en extremo con las vacunas, que sus contundentes afirmaciones las publicaran en revistas de sólido impacto científico, y siguiendo razonamientos rigurosos. Lamentablemente, estos planteamientos los suelen presentar en foros sociales, por personal rara vez sanitario, mezclando medias verdades con falsedades absolutas, y atribuyendo como hechos constatados lo que solo forma parte del terreno de la opinión.

Decían los Rolling Stones, en uno de mis temas preferidos: “No siempre puedes conseguir lo que quieres“. Yo, lo único a lo que aspiro es a que no se cierren puertas al conocimiento y al progreso científico. Porque una cosa es la ciencia, y otra las creencias.

 

Dr. Amós García Rojas, Presidente de la Asociación Española de Vacunología.
Artículo publicado en su primera versión en el diario La Provincia el 3/07/2015

 

 

 

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Dr. Saúl Barreales Soto

Titulaciones y especialidad:

• Médico Interno Residente de Medicina Preventiva y Salud Pública.

• Máster en Salud Pública.

• Licenciado en Medicina y Cirugía. UAB, Barcelona.

Principales puestos de trabajo:

• Médico Interno Residente en Medicina Preventiva y Salud Pública, Hospital Clínic de Barcelona.

Principales campos de actividad:

• Medicina preventiva, Vacunología, Salud Pública, Epidemiología, TICs, Salud Global.

Membresías a destacar:

• Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene.

• Asociación Española de Vacunología.

• Sociedad Española de Epidemiología.

• Asociación de Residentes de Medicina Preventiva y Salud Pública (ARES).

Grupos de trabajo relevantes:

• Miembro de la Junta Ejecutiva de ARES (2013-Actualidad).